AventiaNews Enero 2013
21/03/2011 | 16:50
Manuel Martínez, Open Innovation Manager de Ferrovial
Promovemos la innovación como herramienta estratégica para responder a los desafíos globales del mundo de las infraestructuras.
Sin títuloAnte la situación de crisis en que nos encontramos, la innovación en el negocio supone un factor diferencial para la competitividad a medio/largo plazo de las empresas. La innovación en Ferrovial, ¿es valorada como una estrategia para el crecimiento del negocio o cómo un ámbito para la mejora y eficiencia operativa?

Ferrovial promueve la innovación como herramienta estratégica para dar respuesta a los desafíos globales a los que se enfrenta el mundo de las infraestructuras. Hablamos, por ejemplo, de incrementos de población en las ciudades, problemas de congestión y contaminación, eficiencia energética, sostenibilidad, etc.

En 2010, la compañía ha multiplicado sus esfuerzos en este área respecto al año anterior, además de convertirse en la primera empresa española en apostar por el desarrollo de infraestructuras inteligentes basándose en el concepto de innovación abierta.

De esta forma, la compañía se apoya en la innovación no sólo como un instrumento para mejorar la productividad y competitividad, sino como una de las principales fuentes de creación de valor para todos sus stakeholders y la sociedad en general. 


En Ferrovial se está desarrollando la innovación desde una visión abierta, Open Innovation, ¿nos puede explicar qué ventajas les está aportando dicha innovación frente a la innovación tradicional?

En un mundo donde el conocimiento está altamente distribuido, Ferrovial sabe que no puede depender únicamente de sus propias investigaciones e invenciones. Como dijo Bill Joy, “¡No todas las personas inteligentes del mundo trabajan para nosotros!”.

De esta forma, para la compañía, Open Innovation significa la creación y el desarrollo de un ecosistema abierto de innovación, que nos permite traspasar los límites internos gracias a un proceso intencionadamente abierto de intercambio de ideas y tecnologías con el exterior.

Nuestro objetivo es crear lazos estables de cooperación con empresas privadas, entidades públicas, centros de investigación, startups o emprendedores para usar las capacidades innovadoras existentes en este nuevo entorno y no sólo las nuestras.

Este modelo abierto nos permite aprovechar mejor los recursos propios, ya que en vez de dirigirlos a desarrollar internamente toda la innovación que necesitamos, los utilizamos para resolver los aspectos más estratégicos que realmente crean diferenciación y valor para Ferrovial. De igual modo, podemos compartir los costes con nuestros colaboradores.

Pero sobre todo, yo destacaría que la Innovación Abierta nos facilita enormemente la incorporación, de forma muy ágil, de soluciones innovadoras externas que no se hubieran desarrollado internamente por falta de recursos o por enfoque al ser muy disruptivas.

También favorece el fomento de una cultura innovadora dentro de la compañía, al quedar expuesta, de forma sistemática, a esta dinámica, y esto es también muy importante para nosotros.

En contraposición, este modelo tiene un único inconveniente: requiere un notable esfuerzo de coordinación de agentes internos y externos -cuidar el ecosistema es vital-, aunque este aspecto queda ampliamente superado por las ventajas mencionadas anteriormente.


En 2010, Ferrovial puso en marcha el Centro de Innovación de Infraestructuras Inteligentes en colaboración con la Junta de Castilla-La Mancha y la Universidad de Alcalá de Henares ¿nos podría comentar qué objetivos persigue este Centro de Innovación?

Durante el año pasado constituimos el Centro de Innovación de Infraestructuras Inteligentes (CI3) gracias al impulso de Ferrovial, de la Universidad de Alcalá y al apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Para nosotros, supone una iniciativa pionera en España tanto por su ámbito de actuación, el desarrollo de Infraestructuras Inteligentes, como por su modelo de organización basado en el paradigma de la Triple Hélice: liderado por la empresa privada, centrado en el conocimiento (universidad) y apoyado en la Administración.

El Centro tiene como objetivo investigar, desarrollar e innovar en tecnologías aplicadas a la movilidad, el transporte, la eficiencia energética y la sostenibilidad medioambiental, y su actividad está dirigida a autopistas, aeropuertos y ciudades.

Junto con nuestros socios, queremos convertirlo en un referente a escala nacional e internacional de la innovación y desarrollo de productos y servicios asociados a proyectos de infraestructuras inteligentes. Es decir, toda aquella infraestructura que, desde la tecnología y los servicios, busca la calidad de vida de sus usuarios, de forma sostenible económica, social y ambientalmente.

El CI3 también colabora con otros centros de investigación nacionales y extranjeros, y actualmente participa en un proyecto de la iniciativa “Internet of the Future PPP” para el desarrollo de infraestructuras europeas inteligentes del 7º Programa Marco de la Unión Europea.

Entre los principales proyectos en marcha destacan: EMMOS (modelización, monitorización, y gestión energética de edificios), RINTER (sistema de recogida inteligente de residuos) y TOBOSO (gestión económica de transacciones de peaje).

El CI3 cuenta con un presupuesto de 20 millones de euros durante el periodo 2010-2013 y está ubicado dentro del Parque Científico y Tecnológico de Guadalajara (GUADALAB).


En estos momentos, se están desarrollando diversos proyectos de Smart City a nivel nacional e internacional, donde se requieren infraestructuras y servicios públicos inteligentes, ¿qué papel puede jugar Ferrovial en estas nuevas “ciudades inteligentes”? ¿cuál es su visión al respecto?

Para Ferrovial, una ciudad inteligente no es únicamente aquella que hace uso de los avances tecnológicos para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, sino que constituye un concepto más amplio, un nuevo modelo de gestión basado en la calidad de servicio, que permite alcanzar eficiencias en coste, a través de la integración de servicios públicos y de la innovación.

En este sentido, es clave que las administraciones determinen el marco jurídico para dar este paso hacia adelante en la colaboración público-privada. Como reflexionaba hace unos meses nuestro presidente, Rafael del Pino, durante un encuentro sobre este asunto, “las ciudades las transforman los alcaldes y las empresas servimos de catalizadores para que se produzcan esos cambios. El sector privado puede ayudar a financiar a los ayuntamientos y también puede contribuir a la gestión de la eficiencia”.

Los grandes avances que se vienen produciendo en el desarrollo de infraestructuras inteligentes ponen de manifiesto el papel fundamental que desempeñará la innovación durante los próximos años. Por esta razón, el pasado mes de diciembre, alcanzamos un acuerdo con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), para impulsar iniciativas basadas en el concepto de ciudad inteligente y eficiencia energética. La inversión de Ferrovial será de cinco millones de dólares durante los próximos cinco años.

Para nosotros, ha sido crucial asociarnos con una de las instituciones de referencia mundial en ingeniería e innovación como es el MIT, para liderar y ser parte de esa transformación en las ciudades e infraestructuras.


En la situación actual de crisis, donde existe una falta de recursos financieros, pero existe una necesidad de innovación para la transformación a medio/largo plazo de las administraciones y las empresas ¿qué factores clave considera que pueden ser impulsores para la innovación?

A día de hoy, veo claramente tres factores en los que podemos esforzarnos para ser líderes en innovación en nuestro país: transferencia del conocimiento, compra pública innovadora y cultura emprendora.

En primer lugar, España es la novena potencia mundial en producción de documentación científica por cantidad y calidad. Sin embargo, ocupamos la posición número 40 en el ránking mundial de innovación. Esto significa que sabemos cómo convertir euros en conocimiento (investigación), pero no obtenemos el mismo resultado convirtiendo ese conocimiento en euros (innovación); es decir, tenemos que mejorar nuestra capacidad para traducir en valor el conocimiento que producimos como país.

En este sentido, podríamos avanzar con el lanzamiento de programas que integren a las empresas desde el primer momento en el sistema de generación y transferencia del conocimiento académico al estilo del Industrial Liaison Program (ILP) del MIT. Ferrovial, que es miembro del ILP junto con otras 170 empresas, tiene acceso privilegiado a sus investigaciones y a reuniones con sus expertos.

Respecto de la dinamización pública de la innovación, el impulso de la compra pública innovadora mejoraría los servicios públicos, a la vez que fomentaría la innovación al abrir expectativas de mercado para las nuevas tecnologías. El Sector Público, como primer comprador (en porcentaje sobre el PIB), abriría las expectativas del mercado y, de esta forma, sería capaz de incrementar el gasto de las empresas en I+D. Éste, es un instrumento de política industrial y de innovación muy probado en los EEUU.

Por último, a más largo plazo, sería muy positivo un mayor fomento de la cultura emprendedora en España. En otras partes del mundo la función económica y social de los emprendedores está mejor respaldada, gracias en parte, a que se ha fomentado a través de programas específicos de formación de emprendedores jóvenes. En nuestro país, habría que impulsar las iniciativas de alcance regional que ya existen como Junior Achievement o Team Academy.

Ante todos estos argumentos, ahora más que nunca puede asegurarse la vigencia del dilema: “innovar o morir”, o como dice Henry Chesbrough, padre de la Innovación Abierta, “Innovar es arriesgado. No innovar es letal”.
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