AventiaNews Enero 2013
15/06/2011 |
Es una oportunidad para el sistema sanitario realizar una transformación que, basada o justificada en términos económicos, incorpore una verdadera innovación en sus organizaciones.
Luciano Saez, Presidente de la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS)
LucianoSaezSEISLa actual situación de la economía española debe ser una valiosa excusa para realizar profundos cambios en el ámbito de la salud, al igual que lo está siendo para otros sectores.

Es una oportunidad histórica para analizar la realidad de nuestro sistema de salud, en el cual la alta cualificación de nuestros profesionales sanitarios, los derechos de los ciudadanos en materia de protección de su salud, y la compleja organización e importantes recursos que el sector publico dedica a proveer servicios de salud, son valores no discutibles.

Estas aseveraciones, si bien son ciertas, hay que conseguir cumplirlas día a día, ya que nuestro sector está en permanente cambio, tanto en las demandas de sus “clientes” como en los procedimientos para su resolución.

La demanda creciente de servicios por parte de los ciudadanos viene marcada por el incremento del número de personas que padecen patologías que hoy consideramos crónicas, así como por el aumento de la esperanza de vida que se produce al incorporar los avances de la medicina a los servicios sanitarios.

Para lograr esto, el sistema de salud precisa la adquisición de nuevos conocimientos por parte de los profesionales mediante la investigación y la formación continua, la incorporación de las técnicas y recursos que estos avances requieren, y la adecuación de la organización a las nuevas necesidades, garantizando además la sostenibilidad económica del sistema.

Nadie duda que las TIC puedan ayudar a lograr estos retos, permitiendo incrementar la productividad y la eficiencia de las organizaciones. Según datos facilitados recientemente por el Ministro de Industria, el 40% de lo invertido en TIC revierte directamente en ese incremento de productividad. En el caso del sector sanitario, si se generalizasen los proyectos TIC en las actividades sanitarias y de salud pública, el coste real del proceso asistencial actual se reduciría de forma exponencial. Es una oportunidad para el sistema sanitario de realizar una transformación que, basada o justificada en términos económicos, incorpore una verdadera innovación en sus organizaciones.

Las TIC son la herramienta que permite innovar de verdad los servicios de salud. La mayor parte de los proyectos se conforman con sustituir los procedimientos manuales por sistemas más o menos automatizados o electrónicos, pero no llegan a realizar una verdadera innovación de ellos. Sería muy interesante observar otros sectores de actividad y analizar cómo se adaptan a las diferentes situaciones económicas, de mercado o tecnológicas. No lo ven como un riesgo sino como nuevas oportunidades de liderazgo empresarial.

La innovación tecnológica mediante el uso extendido de las tecnologías de la información y las comunicaciones, permite abordar esta situación pero, si bien esta innovación por si sola puede producir efectos importantes, para que realmente alcance los objetivos necesarios se debe producir como prerrequisito la innovación organizativa que contemple todos los aspectos precisos para que el sistema de salud se adecue a nuevos modelos de funcionamiento.

Por lo tanto, es imprescindible que se priorice al máximo la realización de un plan estratégico de salud que, contemplando la proyección de nuevas necesidades, base su implantación en la innovación tecnológica. Este plan tiene que contemplar las siguientes máximas:
  • Se debe potenciar el uso de Internet y las comunicaciones móviles para facilitar la interacción entre los actores, así como la provisión de servicios de información, de colaboración y de redes sociales.
  • Los ciudadanos deben tener resuelto el acceso a su historia clínica y la personalización según las necesidades de información de cada usuario. También se debe avanzar en la incorporación de aplicaciones TIC de soporte para los autocuidados, la prevención y la promoción de hábitos de vida saludable.
  • Desde el punto de vista de los profesionales, debe potenciarse la homogeneización de los procesos y decisiones clínicas basadas en el conocimiento científico, el consenso y la evidencia. Para ello es necesaria la implantación de sistemas de información orientados a procesos longitudinales en salud, integrando los distintos niveles asistenciales, con acceso a bases de datos de conocimiento y herramientas de colaboración. Todo ello teniendo en cuenta la accesibilidad para todos, así como la garantía de seguridad y de calidad de la información.
  • En lo que respecta a las organizaciones, el desarrollo de las TIC para la salud es sobre todo una cuestión de compromiso institucional. Éste requiere un esfuerzo sostenido y sostenible de largo alcance y en el que se debe contemplar la sanidad electrónica como un elemento clave en los programas de reforma de la asistencia sanitaria, considerando las dificultades y las necesidades de mejora como oportunidades para la innovación.
  • Asimismo, es necesario ya vincular las aplicaciones de las TIC con los beneficios en la salud, la calidad, la seguridad y la eficiencia de su utilización y para ello promover la cooperación de todas las partes interesadas (en particular, los pacientes y los profesionales de la salud).
  • También la existencia de la adecuada infraestructura TIC es esencial para el acceso de las organizaciones, los profesionales y los usuarios a los servicios digitales en red, así como para permitir la implantación de aplicaciones que no se vean limitadas por tiempos de respuesta ni capacidades de proceso. La planificación de las infraestructuras debe estar abierta a la evolución tecnológica y al rápido crecimiento de la demanda de nuevas aplicaciones y debe garantizar su disponibilidad.
  • La industria debe suministrar arquitecturas de redes de alta capacidad, servicios digitales avanzados y sistemas de información modernos. Sus sistemas deben garantizar la integración e interoperabilidad de infraestructuras de TIC para la salud, tanto en el nivel nacional, como a nivel europeo, basada en la adopción de estándares abiertos. También deben facilitar la conectividad y acceso universal a los servicios de salud electrónica a todos los usuarios de forma segura y eficiente.
No cabe duda de que se ha avanzado y mucho con los recursos disponibles. Sin embargo, sabemos todo lo que nos falta por recorrer para conseguir incorporar los avances tecnológicos a nuestras organizaciones.

Estamos convencidos de que nos encontramos en un proceso de cambio irrenunciable, no solo por la situación económica y la priorización política de reducción de costes, sino porque, gracias a la tecnología, las organizaciones podrán no solo mantener el nivel de servicios sanitarios actuales, sino mejorar la accesibilidad, la calidad y la percepción de servicio por parte del ciudadano. Es el momento de explotar la utilidad de las TIC para facilitar la integración entre niveles asistenciales, la continuidad de los cuidados y su conexión con el medio socio-sanitario.

Sin embargo, no es fácil acometer cambios profundos en un sector tan sensible como el sanitario. Hay que avanzar con mucha cautela ya que tenemos que contar con el profesional de la salud como verdadero responsable de la atención sanitaria y aquí es necesario actuar con convencimiento y con el consenso mayoritario de ellos. De todas formas nunca se lograra realizar un proceso de innovación global si no se planifica, impulsa y se ejecuta con profesionales dedicados a ello, expertos en las áreas o temáticas sanitarias afectadas, pero fuera de la presión asistencial diaria y con el máximo apoyo político. Este proceso de innovación deberá mejorar no sólo la sostenibilidad del sistema sino también la calidad asistencial, la productividad y el conocimiento de sus profesionales.
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