AventiaNews Enero 2013
02/11/2011 |

Los servicios prioritarios de la "Smart City" serán aquellos que den respuesta a los tres grandes retos: tiempo, tamaño y medio ambiente

Ricard Frigola, Profesor de Gestión Urbana del Instituto de Empresa
Ricard_Frigola_MIT
La expresión “Smart City” se está popularizando en los últimos meses en el entorno TIC dando lugar a distintas definiciones del mismo según el interlocutor y contexto en el que se aplica. En este sentido ¿cuál es para usted la definición de “Smart City” y cuáles pueden ser sus beneficios?

La ciudad es un ecosistema en el que se desarrollan durante 24 horas todas las actividades humanas. Sin embargo, industria, comercio, trabajo, ocio, cultura, vida, estudio, investigación, salud, etc. necesitan de un conjunto de servicios que permitan su desarrollo eficiente en unas ciudades cada vez mayores, donde el tiempo es cada vez más un recurso escaso y con crecientes exigencias de respeto a la sostenibilidad.

El concepto de “Smart City”, por lo tanto, se aplica a aquellas ciudades que organizan y gestionan adecuadamente sus servicios urbanos aprovechando las posibilidades que aportan las TIC para resolver sus tres grandes retos: tiempo, tamaño y medio ambiente. Un enfoque “smart” marcará la diferencia entre ciudades competitivas y con calidad de vida de las que no lo serán.

En el actual momento económico ¿Es posible el desarrollo de las “Smart Cities”? ¿Qué modelos pueden hacerlo posible?

No sólo es posible, sino que es imprescindible. La tecnología deberá adoptar progresivamente una orientación a la “usabilidad”, enfoque que es esencial dado que la ciudad “smart” es aquella que gestiona sus servicios de una forma nueva para la gran mayoría de sus ciudadanos o empresas. Un proyecto piloto aplicado en un barrio puede ser “smart” pero será una anécdota para los libros de historia sino permite su extensión para hacer mejor y más “vivible” el conjunto de la ciudad. 

Los modelos de “smart citiy” con futuro deben ser escalables, fácilmente comprensibles, integradores de múltiples servicios y implicando a los diversos actores, públicos y privados. Si ello es así, los mismos servicios municipales de toda la vida serán prestados con mayor calidad pero no con mayor coste. Precisamente ahora es el momento de trabajar en esta línea.

Existe una gran cantidad de servicios que es posible ofrecer bajo el concepto “Smart City”, al ciudadano, a la administración, a las empresas, … ¿Cuáles cree que serán los servicios prioritarios?

Aquellos que den respuesta a los tres grandes retos: tiempo, tamaño y medio ambiente. La ciudad “smart” optimiza el tiempo de sus usuarios y habitantes, desde el estudiante o profesional  que puede interconectarse desde un bar, una biblioteca pública o desde el coche (estacionado) aumentando su productividad sin tener que desplazarse, hasta una excelente red de transporte que minimice las demoras en los desplazamientos de los trabajadores y empresarios. Servicios “smart” que permitan gestionar unas ciudades-región cada vez de mayor tamaño, ya sea mediante centros de control de operaciones de ciudad aplicadas o los grandes servicios (alumbrado, agua, tráfico, seguridad, limpieza, …) o con tecnologías de medida y gestión de servicios en movilidad, en capilaridad urbana. Y finalmente una ciudad “smart” medioambientalmente que optimiza su metabolismo urbano, reciclando y utilizando eficientemente los recursos que consume; tenemos ejemplos en marcha desde el coche eléctrico y redes de “electrolineras”, la gestión selectiva de los residuos urbanos, gestión GPS de flotas de servicios públicos o logísticos, entre otros.

Uno de los grupos de servicios que siempre aparece en contexto “Smart City”, son los servicios relacionados con la movilidad urbana. ¿Cómo puede afectar al modelo de movilidad urbana el desarrollo de servicios “Smart City”? Más allá de la propio contexto de ciudad ¿Cuál puede ser el papel del las áreas metropolitanas o “Smart Region”?

Cada ciudad debe definir su propio modelo de movilidad urbana. Desde modelos de dominio absoluto del vehículo privado, tipo Sao Paulo o Los Angeles, hasta el modelo mediterráneo de ciudad mixta en tres tercios: 1er tercio, caminando/bicicleta; 2º tercio, transporte público; 3er tercio, transporte privado. Ahora bien, las TIC y el concepto “smart”  son aplicables en cualquier caso, ya sea haciendo más amigable el uso peatonal de la ciudad, más eficiente la distribución y uso de las bicicletas, eficientando la logística de las flotas de autobuses urbanos, optimizando la energía necesaria en el metro o minimizando los atascos mediante sistemas de información y de gestión de flujos del tráfico privado.

Sin embargo, un gran reto está apareciendo con fuerza en las agendas de los gestores urbanos: la ciudad será cada vez más una ciudad-región, una ciudad grande donde los desplazamientos deberán ser eficientes en el uso del tiempo y con mayores dificultades para su sostenibilidad. Estas ciudades-territorio serán extensas físicamente pero compactas desde la visión de vida y trabajo. Ello supone dos impactos principales: en primer lugar, los ciudadanos viven a mayores distancias de sus lugares de trabajo, estudio u ocio, pero exigen tiempos de desplazamiento eficientes y por tanto buenas redes (y equilibradas) de transporte público y privado. Y en segundo lugar, exigen estar conectados por mail, redes sociales o redes corporativas 100% eficientes y distribuidas con óptimos niveles de calidad y acceso a lo largo de esta nueva ciudad-región. Competitividad urbana equivale a un concepto “smart”: ya no podemos tener un downtown excelente en servicios y conexiones y una periferia metropolitana deficiente.

En el desarrollo de las “Smart Cities” sin duda intervendrán múltiples agentes (Ayuntamiento, empresas concesionarias, utilities, …) ¿Cómo puede cambiar este desarrollo al rol que actualmente están desempeñando en la ciudad?

La ciudad es el espacio de trabajo por excelencia de los proyectos de colaboración público-privada. La mejora en los niveles de calidad de servicio que hacen a una ciudad-región competitiva en un entorno internacional dependen de la eficaz interacción de varios actores; a título de ejemplo, una gestión eficiente del transporte público implica la participación del ciudadano utilizando todas sus posibilidades, de unas empresas de transporte con gestión de flotas TIC o uso de energías limpias, de una red de estaciones de servicio que suministran gas natural o puntos de recarga de energía eléctrica y de una administración local con una planificación urbana proactiva y que actúa como facilitador y promotor de los proyectos de modernización de la ciudad.

Las “smart cities”, por lo tanto, serán operadas mediante la interacción de ciudadanos y diversos stakeholders públicos y privados que se relacionan en red, sin jerarquías estáticas. El papel del ayuntamiento o, en su caso, de las formas de gobierno metropolitano de estas nuevas “ciudades grandes” será a la vez diferente y esencial; diferente, porque es el coordinador e impulsor, y esencial porque constituye el referente de los diferentes actores de la escena urbana, puede incluso que el director de orquesta (pero con solistas relevantes).

Uno de los factores clave será el control de los servicios ofrecidos en la ciudad. ¿Qué modelos pueden considerarse al respecto? ¿Existe alguna iniciativa representativa, o es un entorno todavía por desarrollarse?

Efectivamente, en una ciudad compleja adquieren mayor importancia las habilidades de control de los servicios de las ciudades. Este control en la nueva ciudad “smart”, si es una coordinación de los múltiples operadores público-privados y no es una dirección centralizada o burocrática. Para ello las ciudades desarrollaran centros de control de operaciones, tipo los centros operativos de la utilities pero aplicados al 100% de los servicios urbanos. Una iniciativa digna de mención es el nuevo COR, Centro de Operaciones de Rio de Janeiro que integra en un gran cerebro operativo la máxima coordinación de las empresas de servicios de la ciudad, desde seguridad hasta limpieza urbana.

Su objetivo es coordinar a partir de conocimiento y de la proximidad, en tiempo real, en una ciudad grande y afrontando los retos de su sostenibilidad. De nuevo Tiempo, Tamaño y Medio Ambiente.
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